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Aunque la leyenda dice que el primer rey de Toledo fue el mismísimo
Adán lo cierto es que no ha sido posible precisar desde que época
estuvo habitada. Los primeros indicios apuntan a que era una importante
ciudad celtibérica, capital de la Carpetania, según Plinio, cuando
fue tomada por los romanos en el año 190 a. C. quienes promovieron
el desarrollo de una importante industria del hierro y la acuñación
de monedas. Testigos de la presencia romana en esta ciudad son
los restos de un circo, un anfiteatro, un puente, restos de calzadas,
termas y magníficos mosaicos así como construcciones para el abastecimiento
de agua.
A comienzos del siglo V d. C. es conquistada por dos pueblos
germánicos, los alanos y los visigodos. En el siglo VI fue capital
del reino visigodo de Hispania y escenario de los Concilios de
Toledo, asambleas que tuvieron una importante dimensión religiosa,
política y legislativa.
Toledo perderá protagonismo tras la invasión musulmana - período
al que debe el trazado del plano de la ciudad y su laberíntico
entramado de calles estrechas - para recuperarlo nuevamente con
la conquista cristiana de la ciudad tomada mediante un pacto por
el rey de Castilla, Alfonso VI, quien se había comprometido a
mantener el ambiente tolerante que perseguía la convivencia pacífica
entre las tres culturas establecidas en la ciudad: cristiana,
árabe y judía comunidad, esta última, asentada en Toledo desde
época visigoda.
La historia de Toledo volverá a ser la historia de España y
durante el reinado de Alfonso X se convertirá en centro intelectual
europeo con la instalación de la famosa Escuela de Traductores
a la que la cultura occidental debe las traducciones al latín
y al castellano de las obras de los pensadores árabes y judíos
así como los tesoros del pensamiento y saber griego.
Durante los siglos XII y XIV la ciudad vivió un floreciente desarrollo
de la industria textil, de armas, sedas, y otras diversas artesanías.
En 1226 por orden del arzobispo Ximénez de Rada se comienza la
construcción de la Catedral, una de las mayores del gótico español.
A partir del siglo XIV la convivencia pacífica entre las culturas
va desapareciendo progresivamente y será bajo el reinado de los
Reyes Católicos cuando se expulse a los judíos - a los que se
les acusa de ser los causantes de la grave crisis económica y
social que se estaba viviendo - y se crea el tribunal de la Santa
Inquisición dedicado a tratar con métodos crueles cualquier cuestión
que entendieran fuera contra la fe cristiana.
En la guerra de las Comunidades la nobleza urbana encabeza la
rebelión comunera que se opone al emperador Carlos I quien concede
a Toledo el título de Ciudad Imperial y le otorga el honor de
usar como emblema su propio escudo. Durante este periodo el comercio
de lana y las distintas industrias artesanas hacen de Toledo una
de las principales ciudades de Castilla y al amparo del mezenazgo
imperial y el de los arzobispos toledanos adoptó el Renacimiento
legando sobresalientes obras arquitectónicas como el Hospital
de Santa Cruz, la puerta nueva de Bisagra, el Alcázar y el palacio
Arzobispal entre otros.
Pero en 1561, Felipe II traslada la capital a Madrid lo que significa
el inicio de un notable declive de la ciudad que coincide, no
obstante, con la actividad desarrollada por uno de los pintores
que más fielmente reflejó el ambiente de la ciudad: el Greco.
Podemos encontrar parte de su obra en iglesias y conventos como
Santo Tomé, Santo Domingo el Real y la Catedral o en museos como
el museo de Santa Cruz o el Museo-Casa del Greco.
La guerra de la Independencia supuso una gran desgracia para
Toledo pues sufrió el saqueo de más de diez mil soldados franceses
que causaron un significativo deterioro de su riquísimo patrimonio
mueble e inmueble.
En la segunda mitad del siglo XIX y tras la llegada a la ciudad
del ferrocarril, tiene lugar una expansión extramuros de la misma,
creándose barrios de nueva planta donde actualmente se concentra
la mayoría de la población.
Por último la irrupción del turismo y un nuevo impulso en la
industrialización con la creación de un polígono de descongestión
de Madrid están haciendo prosperar a esta entrañable ciudad -
Capital de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha - que mantiene
intacto su ambiente misterioso y evocador.
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